<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>A través del espejo &#187; Un poco de todo</title>
	<atom:link href="http://www.atravesdelespejo.org/blog/category/un-poco-de-todo/feed" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.atravesdelespejo.org</link>
	<description>Blog literario... y más</description>
	<lastBuildDate>Sat, 12 May 2012 07:44:00 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3.1</generator>
		<item>
		<title>Una mirada atrás:</title>
		<link>http://www.atravesdelespejo.org/blog/una-mirada-atras-2.html</link>
		<comments>http://www.atravesdelespejo.org/blog/una-mirada-atras-2.html#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 23 Mar 2012 15:34:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>henrietta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Un poco de todo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.atravesdelespejo.org/?p=3142</guid>
		<description><![CDATA[Me despertaba cada mañana más desmotivada: día tras día encerrada en un aula con universitarios que parecían tan interesados por aprender como yo lo habría estado a su edad por convertirme en deportista de élite. Me era difícil entender qué habían estudiado antes. Daba la impresión de que nunca habían oído hablar, por ejemplo, de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Me despertaba cada mañana más desmotivada: <span id="more-3142"></span>día tras día encerrada en un aula con universitarios que parecían tan interesados por aprender como yo lo habría estado a su edad por convertirme en deportista de élite. Me era difícil entender qué habían estudiado antes. Daba la impresión de que nunca habían oído hablar, por ejemplo, de la “Bauhaus”. En mi época de estudiante esto habría sido impensable y lejos de sentirme realizada enseñando a universitarios, a menudo tenía la sensación de enfrentarse a adolescentes ignorantes. Lo único que me animaba a acudir a la universidad era la cercanía de una resolución del expediente de adopción. Había conocido a Steve dos años atrás en un centro de acogimiento de menores en Kiev. Entonces ya sabía bien lo que era ser madre en solitario. Lo había vivido en casa desde niña. Y aunque Madeline no podía considerarse una madre convencional, nunca había sentido un vacío por la falta de padre y tener una madre artista había sido una grata experiencia. Nuestra casa siempre olía a pintura y a cualquier hora que llegase siempre estaba mamá. Cuando tuvo que explicar de pequeña a qué se dedicaban mis padres, me pasó algo peculiar. Por primera vez me di cuenta que los niños normalmente tenían padre y madre. Yo apenas sabía nada de mi padre: Benjamín Malcolm. Y mi madre no era una típica mamá que trabajaba en un despacho de 9 a 5, como la mayoría de las otras madres. Ella trabajaba en casa, a todas horas, de día, de noche, fines de semana&#8230; Pero también tenía tiempo libre para mí, suficiente para no haberme sentido nunca diferente. Ahora tenía la convicción de que sería una excelente madre. Por eso cuando vi la cabecita rubia de Steve y sus curiosos y tristes ojos azules supe que el destino nos uniría, que no nos habíamos encontrado por casualidad. Mi intención era trabajar hasta final de curso y entonces pedir una excedencia por varios años. Quería disfrutar de la maternidad. Esperaba la resolución del expediente en un par de meses, como máximo, en junio. Entonces podría ir, por fin, a recoger a Steve de ese horrible lugar. En casa tendría una vida mucho mejor y todo el cariño que le habían negado hasta entonces. Su sonrisa había dejado de ser tan triste desde la segunda vez que le fui a ver, siempre con algún regalo, que pensaba podía gustarle. A Steve se le daba muy bien dibujar. De hecho, lo hacía francamente bien para un niño de sólo 3 años. Apenas podía contener la emoción. Me despertaba, en ocasiones, soñando con él. A René la idea no pareció gustarle mucho al principio. Pero con el tiempo se había acostumbrado a oír a hablar de Steve. Incluso habíamos ido juntos a verle en el último viaje. A Steve pareció gustarle René y a él también el pequeño. Tal vez debería darle una oportunidad a René. A lo mejor a Steve le iría bien tener un padre en casa. ¿Por qué no podría ser René tan bueno con nosotros como mi padre lo había sido con Madeline? Hasta que leí el Diario de mamá, nunca había sospechado que ella había conocido a su hombre perfecto aunque esto no era lo más sorprendente de su Diario. Eran sus viajes en el tiempo lo que me había cautivado y me absorbía y de qué manera. Al punto de querer dejar mi trabajo y dedicarme sólo a escribir sobre el círculo. Cuanto más leía el Diario de mamá, más me convencía de que las personas somos una auténtica caja de sorpresas. Y al fin llegó el esperado día en que tuve toda la documentación necesaria en mis manos para poder ir a recoger a Steve. René no pudo acompañarme. Estábamos a final de curso y no era un buen momento para poder viajar. La alegría mía y de Steve era difícil de resumir en una frase. Me había planteado, en ocasiones, las dificultades que podría suponer para un niño tan pequeño, de apenas tres años, cambiarlo de país: un idioma nuevo; lugares completamente desconocidos&#8230; pero todo pareció ser más fácil de lo que había imaginado. Parecía que nos entendíamos de forma intuitiva y natural. Empezó así el verano más feliz de mi vida. Con Steve en casa; René intentando asumir su nuevo rol y el Diario de Madeline pidiéndome a gritos que empezase a poner en orden todas sus historias.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.atravesdelespejo.org/blog/una-mirada-atras-2.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Sigo con Henrietta:</title>
		<link>http://www.atravesdelespejo.org/blog/sigo-con-henrietta.html</link>
		<comments>http://www.atravesdelespejo.org/blog/sigo-con-henrietta.html#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 18 Mar 2012 09:44:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>henrietta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Un poco de todo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.atravesdelespejo.org/?p=3139</guid>
		<description><![CDATA[A ver si poco a poco voy colgando las últimas peripecias de Henrietta, ni que sea de forma desordenada. De momento, ésta es una de las últimas. A disfrutarla&#8230; ¿Por qué me cuentas bellas historias de amor si no me quieres?:               Era un día frío y gris. Amanecía como cualquier día de invierno, en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A ver si poco a poco voy colgando las últimas peripecias de Henrietta, ni que sea de forma desordenada. <span id="more-3139"></span></p>
<p>De momento, ésta es una de las últimas. A disfrutarla&#8230;</p>
<p><strong>¿Por qué me cuentas bellas historias de amor si no me quieres?:</strong></p>
<p>              Era un día frío y gris. Amanecía como cualquier día de invierno, en la ciudad.</p>
<p>              René había prometido llegar temprano para ir a pasar el fin de semana a la montaña pero igual se había quedado dormido y aún ni se había despertado. Steve seguía durmiendo pero no tardaría en levantarse cuando oliese el aroma del chocolate que iba a preparar.</p>
<p>              Estaba ya en la cocina cuando llegó René visiblemente alterado.</p>
<p>-         Henrietta, me dijo, ¿quién te escribe cosas tan raras?</p>
<p>              Fue entonces cuando me di cuenta que llevaba en la mano unas hojas escritas con una letra de lo más peculiar. Era letra gótica. Habría pasado por la oficina de correos.</p>
<p>-         ¿Cosas raras?, dije yo, mientras cogía la carta y nos besábamos brevemente.</p>
<p>              Casi ni me di cuenta de lo fríos que tenía los labios ni le di las gracias por haber pasado a recoger el correo. Me senté a leer mientras el chocolate hervía inundando la cocina con su agradable olor.</p>
<p>              De repente llegó Steve, sonriente y se abrazó a una pierna de René. Su pantalón de esquiar debía estar tan frío como sus labios porque se separó rápidamente y fue corriendo hacia la cocina donde aún hervía el chocolate. René cogió el recipiente y empezó a servirlo en las tazas preferidas de Steve: tres tazas con smilies, que habíamos comprado en verano.</p>
<p>              La carta parecía escrita por una mujer. No había vuelto a ver aquel tipo de letra desde que en la universidad habíamos estudiado unos manuscritos de la Edad Media. Si peculiar era la escritura, más extraño debía ser el contenido a juzgar por la reacción de Steve.</p>
<p>-         Voy a cambiarme mientras tomáis el chocolate –les dije-. Ya sabéis que a mí no me gusta muy caliente.</p>
<p>              René ni parecía ya acordarse de la carta. Era lo que le solía ocurrir cuando estaba con Steve, como si el mundo se detuviese para él.</p>
<p>              Me acomodé en el sillón, al lado de mi cama. Fuera empezaba a llover.  Ya no quedaba ni rastro de la nevada del día anterior.</p>
<p>              La carta, que no tenía ni remitente ni iba firmada, empezaba diciendo:</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><em>¿Por qué me cuentas bellas historias de amor si no me quieres?:</em></strong></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>              &#8211; ¿Por qué me cuentas bellas historias de amor si no me quieres?</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>              &#8211; ¿Puedes repetir lo que creo que he oído?</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>              &#8211; ¿Por qué me cuentas bellas historias de amor si no me quieres?</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>              - ¿Por qué te cuento historias de amor si no te quiero?</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>              Por si no es suficientemente malo despertar el último día de vacaciones sólo me falta que T.A. estuviese averiado. </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>              T.A. es mi robot doméstico y, actualmente, mi única compañía. Hace años, en mi último viaje al futuro, descubrí que la humanidad se había extinguido y en lugar de seres humanos, sólo quedaban en la tierra unos extraños androides. Me resultaban familiares. Seguramente los había visto antes en algún lugar, que no conseguía recordar. Con el tiempo pensé que debería haber sido en alguna película porque en cada uno de mis anteriores viajes al futuro, sólo había visto personas, nunca robots.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>              Hasta hoy T.A. ha sido lo más parecido a una biblioteca con forma de robot que he visto en mi vida. Un auténtico enamorado de Julio Verne y un maravilloso poeta. Y no me discutirá que es más agradable despertarse escuchando un bello poema que las desagradables noticias matutinas. Creo que sabe de memoria Cinco semanas en globo, Viaje al centro de la tierra, 20000 leguas de viaje submarino y La vuelta al mundo en 80 días, por lo menos. Aunque alguna vez he llegado a pensar que memoriza todo lo que lee. Pero no es ésta la única función de T.A. Además de ser un auténtico manitas en el hogar, cocina de maravilla, tiene temas de conversación de lo más variado y, menos tener figura humana, diría que es lo más parecido a un Don Juan.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>              Sin embargo, algo parece preocuparle últimamente. Está más callado, parece más lento en sus movimientos, ya no me divierte con su picante sentido del humor, parece pensar en algo que está muy lejos, perdido entre recuerdos&#8230;</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>              &#8211; ¿Qué te ocurre, TA.?, le pregunto.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>              &#8211; Crees que porque soy un robot no tengo sentimientos. Querías un robot sensible y lo soy pero no pareces darte cuenta. Sólo soy un montón de hojalata para ti. Creo que ha llegado el momento de que me devuelvas al futuro, me dice T.A.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>              No se qué decir. No se me había ocurrido antes que un robot pudiese sufrir de nostalgia. Me siento sin palabras. ¿Qué le puedo responder? No imaginé que esto pudiese ocurrir. Hace tanto que no viajo al futuro, que ya no recuerdo ni cómo hacerlo. Hace doce años que T.A. vive en mi casa. Durante todo este tiempo no ha salido a la calle. ¿Cómo iba a salir con un robot de hojalata, que es tan alto como yo? </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>              T.A. seguía mirándome como si tampoco supiese qué hacer. De repente, una enorme lágrima empezó a resbalar por encima del acero inoxidable que lo envolvía. Nunca lo había visto llorar. Habíamos reído a carcajadas tantas veces que no había pensado que también podía llorar. Me quedé sin saber qué hacer. T.A. se volvió lentamente y se encerró en su habitación mientras recitaba: “Flores caducas./ Me siento envejecer./ Cerca, el fin.”</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>              Y aquí acababa la extraña carta. Ciertamente el día había empezado de un modo atípico. Decidí vestirme con mi ropa de esquí y volver a la cocina. René y Steve seguían allí, jugando con un barco pirata. Me tomé mi chocolate, mientras René ayudaba a Steve a vestirse para ir a la montaña. Todavía nos quedaban un par de horas en tren y no me faltaría tiempo para pensar en la carta. ¿Sería una historia real o simplemente fruto de alguien con una sublime imaginación?</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.atravesdelespejo.org/blog/sigo-con-henrietta.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Arrivederci Dalla:</title>
		<link>http://www.atravesdelespejo.org/blog/arrivederci-dalla.html</link>
		<comments>http://www.atravesdelespejo.org/blog/arrivederci-dalla.html#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 01 Mar 2012 22:11:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>henrietta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Un poco de todo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.atravesdelespejo.org/?p=3116</guid>
		<description><![CDATA[Adiós a una bella voz: http://www.youtube.com/watch?v=85eEykoHP1Y]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Adiós a una bella voz:<span id="more-3116"></span> <a href="http://www.youtube.com/watch?v=85eEykoHP1Y">http://www.youtube.com/watch?v=85eEykoHP1Y</a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.atravesdelespejo.org/blog/arrivederci-dalla.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Sueños extraños:</title>
		<link>http://www.atravesdelespejo.org/blog/suenos-extranos.html</link>
		<comments>http://www.atravesdelespejo.org/blog/suenos-extranos.html#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 05 Feb 2012 10:32:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>henrietta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Un poco de todo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.atravesdelespejo.org/?p=3062</guid>
		<description><![CDATA[Hoy toca algo de &#8220;realidad&#8221;&#8230; No todo es imaginar y escribir, de vez en cuando, la vida cotidiana nos da un ejemplo de fantasía, sin buscarlo incluso y esta vez me ha ocurrido en sueños. Esta noche he vuelto al Abad Oliba. Ha sido un viaje en el tiempo  agradable. Me sentía y , sobre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy toca algo de &#8220;realidad&#8221;&#8230; No todo es imaginar y escribir, de vez en cuando, la vida cotidiana nos da un ejemplo de fantasía, sin buscarlo incluso y esta vez me ha ocurrido en sueños.<span id="more-3062"></span></p>
<p>Esta noche he vuelto al Abad Oliba. Ha sido un viaje en el tiempo  agradable. Me sentía y , sobre todo, me veía como en mi época universitaria. Ha sido realmente divertido. Incluso creo que llevaba uno de los abrigos marrones que llevaba entonces y un pañuelo verde y marrón atado al cuello y mi gorrita marrón, a conjunto con el abrigo. Había ido de compras e iba cargada de bolsas cuando llegaba a la uni. Estaba buscando un baño y casualmente en los tres edificios estaban limpiándolos todos. Total que no encontraba ningún lavabo libre, salvo uno pequeñito, del que salía una chica. El novio, que la estaba esperando, se reía de mí y me decía que tendría que dejar tanta bolsa fuera y sobre todo la gorrita, que era muy aristocrática, pero que no cabría en el baño, porque era muy chiquitito. Efectivamente, cuando abría la puerta era un baño antiguo, como si estuviese en Alicia en el país de las maravillas. Total que no pude ir al lavabo y salí otra vez de la uni, buscando una cafetería con baño.</p>
<p>Viva la imaginación porque, de repente, una vez fuera del recinto universitario, en lugar de encontrarme con los edificios de la Avda. Pearson, estaba en Vara de Rey, en la zona de cafeterías que frecuento en Ibiza. Hay que ver. Total que las cafeterías estaban abarrotadas y yo no podía entrar con tanta bolsa. Al final, me fui al teatro y había unos baños preciosos, último modelo de Grohe pero oh, sorpresa, los estaban limpiando <img src='http://www.atravesdelespejo.org/wp-includes/images/smilies/icon_smile.gif' alt=':-)' class='wp-smiley' /> . Por suerte me he despertado y he podido ir a mi baño de verdad. Divertida noche.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.atravesdelespejo.org/blog/suenos-extranos.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Compartiendo experiencias:</title>
		<link>http://www.atravesdelespejo.org/blog/compartiendo-experiencias.html</link>
		<comments>http://www.atravesdelespejo.org/blog/compartiendo-experiencias.html#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 28 Jan 2012 22:11:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>henrietta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Un poco de todo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.atravesdelespejo.org/?p=3042</guid>
		<description><![CDATA[             “¿Has experimentado un viaje en el tiempo? Si quieres compartirlo, escríbeme al apartado de correos 99, Berna 1. Máxima discreción”.               Bernard, que estaba hojeando el periódico, tuvo que leer dos veces el anuncio. La oficina de correos de Berna 1 estaba aún vacía y el aroma del primer café de la mañana inundaba [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>             “¿Has experimentado un viaje en el tiempo? Si quieres compartirlo, escríbeme al apartado de correos 99, Berna 1. Máxima discreción”.<span id="more-3042"></span></p>
<p>              Bernard, que estaba hojeando el periódico, tuvo que leer dos veces el anuncio. La oficina de correos de Berna 1 estaba aún vacía y el aroma del primer café de la mañana inundaba la estancia. Si alguien lo hubiese visto, realmente pensaría, por la expresión de susto de su mirada, que acababa de ver a un extraterrestre. ¿Acaso le tocaría a él colocar las respuestas a aquel curioso anuncio, que no tenía ni pies ni cabeza, en el apartado 99? A lo mejor, simplemente no habría respuestas, que sería  lo más sensato. De todos modos, la curiosidad pudo con él y buscó en el ordenador quién era el titular del apartado: Henrietta Meyer. Se fijó en que el apartado acababa de alquilarse hacía poco&#8230; El resto de la mañana fue muy ajetreado, así que Bernard casi se olvidó del extraño anuncio.</p>
<p>              A Henrietta se le ocurrió la idea de publicar el anuncio en distintos periódicos después de darle muchas vueltas. Se había asegurado de que se publicase en periódicos en francés, alemán e italiano.</p>
<p>              La verdad es que cuando había empezado a leer el Diario de Madeline pensó que todo era fruto de su imaginación. Sin embargo, con el tiempo se dio cuenta que no, que algo de verdad tenía que haber en todo aquello. Por rara que fuese su madre, nadie podía imaginar con tanto detalle ni describir de forma tan plástica episodios de historia, sin haber estado ahí. Era absolutamente imposible.</p>
<p>              Ahora sólo le quedaba esperar a ver si alguien respondía a su anuncio. No esperaba una avalancha de correspondencia pero sí tenía la expectativa de recibir algún testimonio de experiencias similares.      </p>
<p>              Pasaron varios días y Bernard ya ni se acordaba del anuncio que lo había dejado perplejo unos días atrás. Sin embargo, de repente se fijó en una gruesa carta que iba dirigida al apartado de correos 99, Berna 1. La depositó en el apartado, que estaba vacío, y pensó cuánto tardaría la sra. Meyer en ir a recogerlo. ¿Qué tipo de persona podía mandar un anuncio como aquél? ¿Y quién podía responder? A lo mejor, no tardaría mucho en ir a buscar la correspondencia y él estaría ahí para fijarse y satisfacer su curiosidad. O mejor aún, ¿y sí abría la carta y la leía? En los veinte años que llevaba trabajando en aquella oficina nunca se le había pasado por la cabeza leer la correspondencia ajena. Sin embargo, aquel anuncio lo había dejado realmente anonadado y su curiosidad era tal que no pudo resistirse. Volvió a coger la carta y la introdujo doblada en el bolsillo derecho de su pantalón. Era tan gruesa que abultaba muchísimo y sobresalía del bolsillo, así que no podía hacer otra cosa que ir al almacén a leerla discretamente lejos de cualquier compañero.</p>
<p>              Bernard casi no podía creer lo que estaba haciendo. Abrió la carta lentamente, procurando no romper el sobre. Siempre podía volver a cerrarlo y depositarlo en el apartado deseando que la sra. Meyer no se diese cuenta de que alguien lo había abierto. La carta estaba escrita en alemán y venía de Salzburg. La mandaba J. O. y empezaba diciendo:</p>
<p>              “Soy un anciano. He vivido casi cuarenta años sufriendo por mis visiones, incapaz de compartir con mi familia estas intermitentes experiencias, que me han llevado incluso a visitar a mis antepasados. Como puede imaginar, cuando leí su anuncio, no me decidí a escribirle inmediatamente como tampoco me he decidido nunca a explicar a un psiquiatra lo que me ocurría, temeroso de sufrir alguna enfermedad mental y, sin embargo, lo que he vivido parecía tan real que me animé a compartirlo con usted.</p>
<p>              Mi primera experiencia se remonta a cuando era un niño de no más de seis o siete años. Estaba en el jardín jugando con mi hermana mayor cuando de repente sentí como si una fuerza me arrastrase y, de repente, todo empezó a dar vueltas a mi alrededor. Cuando, por fin, paró, estaba solo. A lo lejos se veía un tío vivo solitario, bajo un cielo azul, sin nubes. Nunca he sabido si fue un sueño o fue real. Allí estaba yo, caminando entre los caballitos, acariciándolos uno a uno, casi sin poderme creer lo que estaba viendo, hasta que me fijé que al lado había un patio lleno de juguetes: caballos de madera, autos de todos los tamaños y colores: amarillos, verdes, azules como el cielo&#8230; Sin embargo, todo se desvaneció cuando oí la voz de mi padre, que me llamaba. Desaparecieron el tío vivo y todos los juguetes. Aunque volví a donde creía que estaba ese lugar, nunca más lo pude encontrar.</p>
<p>              En otra ocasión, me encontré a bordo de un tren, en el preciso instante en que un revisor anunciaba:</p>
<p>              &#8211; “Acabamos de llegar a Pekín. Fin del viaje”.</p>
<p>              Mi abuelo Jan intentaba despertar a Ben, su incansable compañero, adormilado durante el último trayecto del transiberiano, mientras él contemplaba el paisaje. Lo reconocí al instante por las iniciales de su baúl: J.O. Por aquel entonces ya había leído yo su crónica del viaje a China.  </p>
<p>              Desde que salieron de Moscú, a –7º, un primero de marzo, pasaron más días de los que supusieron al principio. Ben no pudo reprimir sus ganas de conocer Rusia más a fondo y mi abuelo se resignó. No podía, sin embargo, quejarse. Disfrutaron de lo lindo cruzando las heladas llanuras y a medida que se alejaron del gélido país y se adentraron en China, pudo empezar a escribir sus impresiones sobre aquel viaje.</p>
<p>              Ben no tenía un carácter tan tranquilo como mi abuelo. Era inquieto por naturaleza y con una curiosidad siempre pronta a descubrir qué se ocultaba tras cualquier esquina. Mientras mi abuelo descansaba, Ben correteaba incansable buscando conocer la esencia de cada lugar en el que se detenía el tren. Todas las estaciones le parecieron iguales a Jan. Sin embargo, cada ciudad le produjo una emoción latente, que se apresuró a plasmar en las páginas de su última crónica, sabiendo que el testimonio de su gran amigo tenía un valor incalculable.</p>
<p>              Entonces Jan ya había logrado convertirse en un famoso escritor. Rápido alcanzó la cima y, sin embargo, cuando Ben le propuso un viaje en el Transiberiano, vio la ocasión ideal para escribir algo diferente: su primera crónica de viajes. Tardaron poco en decidirse. Ben necesitó sólo encontrar tiempo; el dinero no era problema. Sus prósperos negocios le permitían todos los caprichos posibles y, sin embargo, nunca parecía tener tiempo para alejarse del mundanal ruido hasta que alguien le habló del Transiberiano, un tren que recorría Siberia, desde Moscú, llegando a Pekín.</p>
<p>              Y allí precisamente estaban: en Pekín, camino del buque que los devolvería a casa. Ben necesitaría muchas tardes para explicar todas sus aventuras a sus socios y mi abuelo Jan tendría tiempo en el barco para ordenar sus ideas y acabar de describir los lugares por donde discurrió su viaje, las personas que habían encontrado, la proximidad de aquellas gentes, su hospitalidad y una amabilidad tal que en más de una ocasión les tentó a instalar su baúl en uno de los magníficos hoteles en los que se alojaron. Así conocí a mi abuelo.</p>
<p>              Espero que mi relato le haya sido útil y quedo a su disposición en caso de que sea de su interés intercambiar sus experiencias. He sentido un gran alivio al sentirme capaz de poner por escrito estos recuerdos.”</p>
<p>              Bernard no podía creer lo que acababa de leer. Era evidente que había muchos locos en el mundo. Lo mejor que podía hacer era devolver la carta al apartado de la sra. Meyer y confiar en conocer algún día a la persona que había provocado esta extraña experiencia.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.atravesdelespejo.org/blog/compartiendo-experiencias.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Feliz 2012:</title>
		<link>http://www.atravesdelespejo.org/blog/feliz-2012.html</link>
		<comments>http://www.atravesdelespejo.org/blog/feliz-2012.html#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 31 Dec 2011 23:40:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>henrietta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Un poco de todo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.atravesdelespejo.org/?p=2990</guid>
		<description><![CDATA[Por fin, Año nuevo!!! Pídamosle salud, dinero y amor, como dice la canción.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por fin, Año nuevo!!!<span id="more-2990"></span></p>
<p>Pídamosle salud, dinero y amor, como dice la canción.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.atravesdelespejo.org/blog/feliz-2012.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Otra Nochevieja:</title>
		<link>http://www.atravesdelespejo.org/blog/otra-nochevieja.html</link>
		<comments>http://www.atravesdelespejo.org/blog/otra-nochevieja.html#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 31 Dec 2011 14:39:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>henrietta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Un poco de todo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.atravesdelespejo.org/?p=2994</guid>
		<description><![CDATA[El ritual de las uvas, las campanadas, el cava, las lentejas&#8230; una vez más.Y una vez más no denota cansancio sino la satisfacción de tener salud, dinero y amor . Salud suficiente para celebrar haber pasado un año más; dinero en cantidad suficiente para divertirse más allá de cubrir las necesidades cotidianas y amor para compartir [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El ritual de las uvas, las campanadas, el cava, las lentejas&#8230; una vez más.<span id="more-2994"></span>Y una vez más no denota cansancio sino la satisfacción de tener salud, dinero y amor . Salud suficiente para celebrar haber pasado un año más; dinero en cantidad suficiente para divertirse más allá de cubrir las necesidades cotidianas y amor para compartir con los seres queridos un año más. Sin olvidarse de dar gracias a quien hace que todo esto sea posible. ¡Feliz Nochevieja!</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.atravesdelespejo.org/blog/otra-nochevieja.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Más ejercicios de escritura:</title>
		<link>http://www.atravesdelespejo.org/blog/mas-ejercicios-de-escritura-2.html</link>
		<comments>http://www.atravesdelespejo.org/blog/mas-ejercicios-de-escritura-2.html#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 30 Dec 2011 14:43:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>henrietta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Un poco de todo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.atravesdelespejo.org/?p=2996</guid>
		<description><![CDATA[              Steve y yo estábamos en un bote en el lago. Acababa de empezar la primavera y Steve llevaba tiempo deseándolo. Yo había reservado cuidadosamente un relato de mamá para aquel día y empecé a leérselo:                 “De repente, me encontré en un pequeño bote junto a un barco. La primera impresión fue que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>              Steve y yo estábamos en un bote en el lago. Acababa de empezar la primavera y Steve llevaba tiempo deseándolo. Yo había reservado cuidadosamente un relato de mamá para aquel día y empecé a leérselo:</p>
<p> <span id="more-2996"></span></p>
<p>              “De repente, me encontré en un pequeño bote junto a un barco. La primera impresión fue que parecía abandonado. Alrededor sólo se veía un mar en calma. Sin embargo, en seguida me di cuenta que el barco estaba fondeado. Al dar la vuelta vi una hilera de hombres que se dirigía con las armas en alto hacia una pequeña isla volcánica, que se veía a corta distancia.”</p>
<p>              Ni corta ni perezosa, le dijo a Steve: “Fíjate qué valiente era Madeline, que ve a unos hombres armados andando por el agua y los sigue hasta la isla.”</p>
<p>              “No parece que esté lejos –seguía explicando mamá- y si aquellos hombres pueden ir andando, yo también puedo.</p>
<p>              A medida que me iba acercando, unas grandes figuras, como hombres gigantes con casco, se empezaron a hacer más y más visibles. Debía estar en Rapa Nui u otra isla cercana en la Polinesia. Y aquel barco podía ser, o no, el de James Cook. Estaría pues en el siglo XVIII y si aquellos hombres, que se dirigían a la isla, a pesar de ir armados, no encontraban a nadie que opusiese resistencia, podría acercarme a unas de las más misteriosas esculturas, que se hallan en la tierra: los “moais”.</p>
<p>              Steve, que ya sabía qué eran los “moais”, no pudo ocultar su sorpresa. De hecho, teníamos una reproducción en mi despacho, bastante más pequeño que los reales pero suficientemente grande como para que Steve quisiese crecer para ser más alto que nuestro moai. Hoy el relato sí había tenido un final feliz y ahora ya podíamos disfrutar de nuestro día en el lago, segura de que Steve había perdido el miedo al Diario de mamá.</p>
<p><strong> </strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.atravesdelespejo.org/blog/mas-ejercicios-de-escritura-2.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Feliz Navidad:</title>
		<link>http://www.atravesdelespejo.org/blog/feliz-navidad-2.html</link>
		<comments>http://www.atravesdelespejo.org/blog/feliz-navidad-2.html#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 25 Dec 2011 20:45:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>henrietta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Un poco de todo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.atravesdelespejo.org/?p=2974</guid>
		<description><![CDATA[Un año más, aquí tenemos el día de Navidad. Por algún motivo, sigo teniendo el mismo espíritu navideño que cuando tenía pocos años. ¿Feliz Navidad a todos!]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un año más, aquí tenemos el día de Navidad.<span id="more-2974"></span></p>
<p>Por algún motivo, sigo teniendo el mismo espíritu navideño que cuando tenía pocos años. ¿Feliz Navidad a todos!</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.atravesdelespejo.org/blog/feliz-navidad-2.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Regalitos:</title>
		<link>http://www.atravesdelespejo.org/blog/regalitos.html</link>
		<comments>http://www.atravesdelespejo.org/blog/regalitos.html#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 24 Dec 2011 20:47:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>henrietta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Un poco de todo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.atravesdelespejo.org/?p=2976</guid>
		<description><![CDATA[De vez en cuando, se me olvida que este blog no es para comentar cosas personales. De todos modos, qué más da. La verdad es que tiene su intríngulis pensar qué puedes regalar para hacer a otra persona feliz y normalmente comprobar que has acertado. Aunque alguna que otra vez he metido la pata y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>De vez en cuando, se me olvida que este blog no es para comentar cosas personales.<span id="more-2976"></span></p>
<p>De todos modos, qué más da. La verdad es que tiene su intríngulis pensar qué puedes regalar para hacer a otra persona feliz y normalmente comprobar que has acertado. Aunque alguna que otra vez he metido la pata y comprado libros repetidos pero, en fin, cada año me propongo en lugar de comprar varias cosas pequeñitas comprar una grande y, al final, no lo cumplo ni de casualidad. Y este año no va a ser una excepción. El único del que puedo estar segura que no será repetido y gustará es el mío.</p>
<p>Esperemos que Papá Noel o San Nicolás o quienquiera que sea se muestre generoso con todos.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.atravesdelespejo.org/blog/regalitos.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

<!-- Performance optimized by W3 Total Cache. Learn more: http://www.w3-edge.com/wordpress-plugins/

Minified using disk: basic
Page Caching using disk: enhanced
Database Caching 25/28 queries in 0.017 seconds using disk: basic

Served from: www.atravesdelespejo.org @ 2012-05-19 13:56:05 -->
